Lo mejor para usted

Hoy quiero contarles una historia, es la historia de Juan, un hombre usualmente de mal carácter que con frecuencia se queja de que la vida es injusta con él, las cosas en general le resultan difíciles o le salen mal.

El otro día lo encontré muy disgustado y me contó lo que le había ocurrido:

Acabo de salir de  casa dispuesto comerme  una rica ensalada  que  siempre como en el Restaurante Lo Mejor para Usted.

Al llegar me recibió con mucha amabilidad un mesonero y sin solicitar el mano, ni escuchar el mesonero le ordené la ensalada.

El mesonero llegó con varios platos, menos la ensalada, al ver aquello me sentí muy molesto, y no  quise escuchar sus excusas, así que tomé mi chaqueta y me fui.

Soy amiga del dueño del restaurante y justo al día siguiente habíamos  quedado encontrarnos y comer juntos en su restaurante. Cuando nos atendió el mesonero, recordé la historia de Juan y le pregunté a Raúl, así se llama el   mesonero,  si el día anterior, un hombre se había ido disgustado del restaurante y cuál había sido el motivo.

Raúl un poco sorprendido por la pregunta me dijo  que si, continué  preguntándole si sabía la razón por  la que se había molestado, a lo que Juan me dijo, la verdad no entendí mucho, pues ayer cuando lo atendí  no quiso ver el menú, y pidió una ensalada que había comido en otras ocasiones, un plato clásico de la casa que a él le gusta.

Ayer teníamos un menú especial pues  durante esta semana  nos visita en el restaurante un excelente cheff , y a la hora que vino el señor, estábamos  obsequiando a nuestros clientes  una DEGUSTACIÓN, con platos ganadores en concursos internacionales . De manera que en lugar de lo que él había pedido le llevé la degustación, el señor al ver que no era lo que había pedido, se molestó y sin oír la explicación se fue del restaurante

Juan,  ni siquiera se enteró, se  marcho del restaurante hacia otro lugar familiar  donde había comido por años unas ricas pizzas.  Se fue molesto, quejándose  y  decidido a no volver nunca  al Restaurant Lo Mejor para Usted.

Hasta aquí la historia de Juan…

Para reflexionar:

¿Qué tal si la vida estuviese poniendo ante ti lo mejor  y esto pasase desapercibido por tener una idea en mente de lo que debería ser o estar ocurriendo?

¿Qué tal si la vida sabe más que tu lo que en realidad es mejor para ti y tu ni siquiera lo puedes ver o lo rechazas por estar enfocado en algo que ya conoces y piensas es lo mejor?

¿Qué tal si lo que ahora ocurre dentro de 5 o 10 años lo estés agradeciendo, pues  gracias a eso tienes algo mejor en tu vida?

¿Con frecuencia te sientes decepcionado de personas, situaciones o acerca de ti mismo? ¿Sería posible que no estés viendo lo que esa persona  o situación puede o  está aportando a tu vida, por no encajar en la idea preconcebida de cómo debería ser o lo que tendría que estar ocurriendo?

¿Realmente sabes lo que más te conviene y lo que ahora es mejor para tí?.

Las expectativas pueden convertirse en lentes que filtran y nos impiden ver el tesoro que tenemos frente a nosotros. Podemos rechazar algo que nos va a aportar mucho más a nuestra vida, simplemente por no encajar en lo que esperamos.

Nos quejamos, aun cuando frente a nosotros la vida nos ofrece el mejor plato. Pues queremos que sea diferente,  hemos  tejido expectativas basadas en el pasado. Porque de acuerdo a ese pasado creemos saber  lo que  necesitamos y lo que es mejor para nosotros .NO VEMOS.  No nos damos cuenta de todo cuanto la vida nos brinda a cada instante. Despreciamos el plato que nos sirve, sin ni siquiera probarlo, pues no es lo que queremos.

Qué pasaría si hoy nos atrevemos tomar y degustar el plato que nos ofrece el mejor chef.

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