Puntos de vista

“Si cada vez que emprende una tarea no la puede terminar; si cada vez que triunfa en algo se las ingenia para convertir este triunfo en fracaso; si cada vez que logra formar una pareja de su agrado acaba provocando conflictos que llevan a la separación; si lo persigue un incomprensible sentimiento de culpa; si constantemente se siente inconforme consigo mismo; si a pesar de tener talento, por más que lo intenta no puede triunfar… tiene una neurosis de fracaso»

Alejandro Jodorosky

 

Según Alejandro Jodorswky, ésta se debe a una (o a todas) de estas seis causas principales:

 

     1. Haber sido una carga para la familia

El/la hijo/a pudo nacer en un momento en el que la situación económica de los padres era dramática, o bien pudo ser engendrado por accidente, o llegar a una familia demasiado numerosa, o su nacimiento obligó a la madre a sacrificar su realización, o por su causa sus padres (solteros) se han visto obligados a casarse, etcétera.

 

  1. No haber sido lo que los padres querían que fuera

Deseaban un niño y fue una niña, o viceversa. La madre quería que se pareciera a ella y salió parecido al padre, o lo contrario. Esperaban un vástago silencioso y salió gritón: «Lloraste tanto que, exhaustos de que no nos dejaras dormir, nos daban ganas de matarte». La encontraron fea: «Nadie se va a querer casar contigo». Resultó caprichoso: «Fuiste un niño muy malo». Se puso obesa: «Nosotros seguimos un camino espiritual, y a ti lo único que te interesaba era comer». Etcétera.

 

  1. Haber traicionado las creencias familiares

De generación en generación, procedentes de lejanos antepasados, se transmiten ideas y creencias que constituyen, de forma inconsciente la mayoría de las veces, los mandamientos que mantienen la coherencia de la familia. Estas raíces son siempre de origen religioso. Incluso en los clanes ateos, hay morales que descienden de libros sagrados ocultos en la sombra… Para que el clan sobreviva, se pide al niño que comulgue con los principios directores de la familia. Luego cuando crezca, si cambia esas ideas y creencias que le inculcaron por otras que le convienen más a él ahora, la familia lo repudiará. Esto, de manera inconsciente, provoca una culpabilidad que lo conduce a castigarse por el fracaso.

  1. Haberse marchado o cortado con la familia

Una familia sana acepta formar parte de una colectividad, de la misma manera que un árbol forma parte de un bosque. Para ella, negándose a definir el todo por uno de sus diferentes aspectos, el mundo no es negativo: reconoce, eso sí, que hay mucha negatividad en él pero colabora con los demás para erradicarla, y también acepta la llegada de nuevos miembros, que aportan otras costumbres, otras ideas, otras creencias.

En cambio, la familia neurótica, incestuosa y narcisista, se considera en guerra con los otros: el mundo es negativo y hay que protegerse de él; el hogar se convierte en un refugio o en una fortaleza; irse lejos de la familia es privarla de una energía defensiva; el clan considera que se le debilita: «Te hemos dado nuestra energía, nuestro tiempo. Ahora que te vas, ¿qué va a ser de nosotros?», «Si te dimos la vida fue para que, más tarde, tú te ocuparas de nosotros» o «Nuestro negocio lo fundó tu bisabuelo, lo heredó tu abuelo, y luego yo, tu padre. Tienes tú que continuarlo. No puedes irte a vivir tu vida».

  1. Realizar lo que los padres desearon pero no pudieron conseguir

En cada generación, los nuevos miembros de la familia se ven obligados a no ser lo que son (individuos que desarrollan su conciencia, obedeciendo las proposiciones del futuro) y a ser lo que el clan quiere que sean (individuos que obedezcan los límites impuestos por el pasado, sacrificando sus sueños). Los padres así reprimidos provocan en sus hijos un conflicto doloroso: «Queremos que te realices, que obtengas lo que no sotros no pudimos obtener, pero si así lo haces, vas a destronarnos, a atentar contra los principios del clan. Te hemos amado porque eres como nosotros: si te diferencias dejaremos de amarte». Hace algunos años se estrenó una película (Shiné) en la que un pianista con talento, hijo de un pianista fracasado, logra triunfar: al obtener el éxito, sintiéndose culpable, se vuelve loco.

El/la consultante debe ir, con el rostro pintado de dorado, a visitar a sus padres llevándoles como regalo dos valiosos relojes de pulsera (uno de mujer y el otro de hombre), veinte lingotes de oro falsos (que habrá esculpido en yeso) y un contrato manuscrito en papel tipo pergamino. De pie ante ellos, les tomará las manos y les dirá con mucho respeto «Mamá y papá: os regalo estos relojes para manifestaros el amor que os he tenido todo el tiempo que he vivido. También os entrego a cada uno diez lingotes de oro, en pago por lo mucho que me habéis dado. Y ahora quiero que me firméis este contrato que dice: «Todo lo que hemos enseñado a nuestro hijo/a, por haber sido pagado con oro y con amor, tiene el derecho a utilizarlo donde, cuando y como quiera, mejorándolo y enriqueciéndolo con otras enseñanzas y experiencias. Firmado con nuestra sangre: Tus padres». En seguida debe presentarles una pluma estilográfica con tinta roja para que firmen… Si ellos estuvieran separados o muertos, el/la consultante realizará este acto con dos amigos (hombre y mujer) o dos terapeutas.

  1. Sexualidad infantil reprimida

Ciertos padres conservadores, chapados a la antigua, consideran el placer sexual como un pecado y castigan a sus hijos cuando éstos muestran curiosidad sexual o juegan con esas partes que la educación religiosa califica como «pudendas». A una niña muy pequeña que tocó el pene de su padre cuando éste se levantaba por la mañana desnudo, al darse cuenta la madre la reprendió duramente. En otro caso, a un niño le obligaban a ponerse guantes de boxeo cuando se acostaba, por temor a que se masturbara… Algunas madres, al ver que sus hijos se tocan el sexo, les dan palmadas en las manos diciendo con asco «¡Guarro!».

Esto provoca en los pequeños la culpabilización del placer sexual, que más tarde se extiende a la culpabilización de cualquier placer: entre otros, el de tener éxito en las tareas que emprende.

El/la consultante debe ir vestido de niño/a de 5 años a un sex-shop acompañado de dos terapeutas (hombre y mujer). El hombre debe llevar colgando de un collar una foto enmarcada del rostro del padre del/la consultante, y la mujer igualmente colgando de un collar una foto enmarcada del rostro de la madre. Los tres deben encerrarse en una cabina para ver, durante tres horas, películas pornográficas que el «niño/ a» debe elegir obedeciendo a su curiosidad. Después de esta larga proyección, viendo la última película el/la consultante debe masturbarse, dejando aparte todo pudor, delante de los dos terapeutas, quienes, tras alcanzar el orgasmo, lo abrazarán, besándole las mejillas y le dirán «¡Eres un niño/a bueno/a!». Luego, irán los tres así vestidos a un salón de té para comer unos pasteles. Al día siguiente el/la consultante enviará su disfraz de niño/a a sus padres (o irá a depositarlo, dividido en dos, a sus tumbas). (Cuando un/una consultante se queja de que nunca puede terminar lo que comienza, o se angustia pensando en que puede tener éxito, le pregunto cuál de estas seis causas principales de una neurosis de fracaso ha padecido. Puede ser que sea una, varias o todas. Para cada causa le aconsejo un acto.

El propósito de compartir este artículo es que líderes, gerentes, personas que manejan personal o quienes tienen dificultades para el logro de  el éxito y realización personal debido a una conducta limitante,  pueda identificar la posibilidad de este trastorno u otro tipo de bloqueos  que tienen su origen en  experiencias en la infancia o  inclusive debido a lealtades con miembros anteriores de la familia.. Profesionales  con grandes talentos y competencias se ven impedidos de brindar a la empresa todo su potencial y  lograr una exitosa realización profesional y personal debido a bloqueos emocionales y mentales que pueden ser superados con la debida ayuda profesional.

Tanto la  Neuroliberación ( basada en las neurociencias) como  las Constelaciones Familiares son de gran ayuda en estos casos. La Neuroliberación ayuda a la persona a traer a la conciencia y liberar la emoción reprimida que está repercutiendo en la actitud y comportamiento de la persona. Mientras que la Constelación Familiar le permitirá liberarse de lealtades inconscientes con familiares anteriores en sus sistema familiar.

 

Fuente:  “Manual de psicomagia. Consejos para sanar tu vida” (Ed. Siruela)

 

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