Ni contigo ni sin ti

Esto puede ser consecuencia de lo que Hellinger denominó el movimiento interrumpido.  Este ocurre cuando el niño sufre una separación de la madre a muy corta edad, por causa de enfermedad de él o la madre.

“Para muchos alguna experiencia temprana se opone a que puedan tomar a la madre. Ellos vivieron una temprana separación de la madre. Por ejemplo, si ella tuvo que estar ausente por un tiempo, o si estuvo enferma y debió estar en rehabilitación, o si fuimos nosotros quienes estábamos enfermos y ella no podía visitarnos.  Esa experiencia tiene como consecuencia una profunda modificación de nuestro futuro comportamiento. El dolor de la separación y el desamparo, la desesperación por no tenerla, por no poder recurrir a ella en los momentos en que la hubiésemos necesitado lleva a una decisión interna. Por ejemplo, “Yo renuncio a ella”. “Yo me mantengo a distancia de ella”. “Yo me aparto de ella”.Cuando el niño puede regresar con su madre, con frecuencia la evade. Por ejemplo, no se deja acariciar y se cierra a ella y a su amor. Él espera en vano por ella y cuando ella intenta acercarse y tomarlo en sus brazos él la rechaza, interiormente y a veces también exteriormente.”

                                                                                          Bert Hellinger

En mi opinión también puede darse,  cuando la madre no está  emocional y afectivamente disponible. Rechaza al bebé por estar implicada y  está siendo leal a miembros anteriores de su  familia o  por haber sufrido ella misma la interrupción del movimiento amoroso hacia su madre. Todos nacemos con este movimiento amoroso hacia la madre, su interrupción ocasiona una herida profunda  en el bebé que afectará su comportamiento futuro.

El dolor de la separación y el desamparo, la desesperación por no tenerla en los momentos  que la necesitaba, hace que el bebe se aparte y marque distancia de  madre, a fin de evitar la repetición de la experiencia. La evade, no se deja acariciar,  se cierra a ella y a su amor. Cuando  la madre intenta acercarse y tomarlo en sus brazos él la rechaza.

Al ser adulto, repite esta dinámica e interrumpe  la aproximación a las personas que ama. Quiere acercarse, pero al mismo tiempo teme esta aproximación por el profundo dolor que esto le ocasionó en su infancia.

“Por ejemplo: cuando quieren dirigirse a alguien, por ejemplo a una pareja, su cuerpo les recordará el trauma de la separación temprana. Entonces su movimiento se detiene. En lugar de dirigirse a su pareja ellos esperan que ésta se acerque a ellos. Cuando la pareja realmente se acerca, ellos con frecuencia apenas soportan su cercanía. De una u otra manera la rechazan en lugar de darle con alegría la bienvenida y abrirle los brazos. Ellos lo padecen y sin embargo consiguen abrirse con muchas vacilaciones, y si esto ocurre, es sólo por un breve lapso.   Lo mismo les sucede con su propio hijo. A veces tampoco soportan fácilmente su cercanía.”

Bert Hellinger

A continuación les comparto un caso que surgió durante una  sesión con un hombre a que vino a consulta a quien llamaré Juan.

Juan un hombre de aproximadamente 35 años,  estaba casado y  con  un hijo pequeño.  Había tenido una relación fuera del matrimonio,  lo que  ocasionó una fuerte  crisis en su relación. Juan y su esposa a pesar del conflicto que enfrentaban,  mantuvieron una comunicación abierta y  honesta,  y buscaron me contactaron en busca de ayuda.  Juan, luego de varias sesiones  en las que habían surgido experiencias de abuso y  había trabajado  la relación con su padre,  había decidido dejar la relación con su amante y conservar su matrimonio.  Aproximadamente un mes  después, Juan,  pidió una cita, pues,  continuaba atormentado, extrañando a  su amante,  no lograba establecer una relación satisfactoria con ninguna de las dos mujeres.

Al comenzar a trabajar con la Neuroliberación  surgieron recuerdos  de su infancia, momentos donde había sentido el amor de su madre cuando era niño.  A continuar  profundizando,  Juan comenzó a llorar recordando una dura experiencia que había vivido cuando tenía dos años.   Había sido operado por un problema en sus testículos.  En la sesión surgieron,  el terror, la rabia y el miedo había sentido  cuando era sometido  a la fuerza por el doctor para su tratamiento.  También pudo ver la falta que le hizo su madre durante el tiempo de recuperación, cuando en su país natal  no se permitía  el acceso y la compañía de la madre  al lugar donde él estaba.  El tiempo, cuanto duró esto no lo sabemos,  es cómo se había sentido, cuánta falta le hizo tener la presencia de su madre durante esos momentos.  Luego de trabajar todas estas memorias,   Juan pudo aproximarse a su madre,  recibir el amor y  cuidado que tanto había necesitado.

Desde entonces,  Juan no ha requerido  nuevas sesiones.  Continúa junto a su esposa y su hijo mostrando más confianza y seguridad.

El movimiento interrumpido pude ser una de las causas de lo que se conoce como filofobia, un  tipo de trastorno psicológico que impiden la consolidación de una relación de pareja, y  del que hablaremos en otro artículo.

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