¿Por qué a veces el amor no es suficiente?

La intención de este artículo es presentar un resumen de lo que Hellinger denominó «Los Órdenes del Amor» y cómo éstos pueden repercutir en el logro de una relación de pareja.

La relación de pareja es influenciada y afectada por factores diferentes al amor, que pueden impedir que la misma se consolide. Esto ocurre seamos conciente de ello o no.

Una relación comienza cuando un hombre y una mujer se sienten atraídos uno al otro, el hombre necesita una mujer para vivir su masculinidad y una mujer necesita un hombre para convertirse y sentir lo que significa ser mujer.  El hombre toma una mujer porque siente que le falta algo y una mujer toma un hombre porque siente que le falta algo.

Una fuerza mayor los conduce y la atracción ocurre y hace que deseen estar uno cerca del otro, un impulso poderoso e irresistible los lleva a la relación sexual y a través de esta se estable un vínculo indeleble.  Después de la consumación del amor no estarán libres aunque lo quieran, y es por esto que la separación es dolorosa.  Cuando se tiene una segunda pareja se puede notar que el vínculo es diferente, es menos fuerte,  la separación es más fácil y duele menos que la primera.  Así sucesivamente, el vínculo que se forma con las parejas posteriores es menos fuerte que él que se produjo con la anterior.  Esto no significa que no se pueda amar y tener una nueva pareja, no obstante, para que relaciones posteriores se mantengan es necesario respetar y reconocer las relaciones anteriores.  Hay un orden, y el primero fue el primero, y esto debe ser reconocido y respetado, sino el sistema se encargará de buscar el equilibrio, de incluir a los excluidos aún en generaciones posteriores.  Así por ejemplo una madre tiene una relación de rivalidad con su hija, sin ninguna causa aparente, y al hacer una Constelación sale a la luz, que la hija representa a la novia con la que el marido terminó para casarse su actual esposa.

Además de ser influenciada por las relaciones anteriores, la relación de pareja es afectada por las implicaciones transgeneracionales, muchas veces los miembros de la pareja no están disponibles, pues son “halados” hacia atrás por lo ocurrido en generaciones anteriores.  Pues, la familia funciona como si tuviera un alma, y esta alma “busca” equilibrar las ganancias y las pérdidas. Cuando esto no es balanceado en su momento, esta búsqueda puede abarcar varias generaciones.

Veamos un ejemplo. Ana,  una mujer de 40 años divorciada viene en búsqueda de una Constelación Familiar porque acaba de terminar una segunda relación, no comprende qué le impide tener pareja.  Al hacer la Constelación surge la historia de un abuelo rechazado en la familia por “mujeriego”  Al pedirle a Ana que mire a “su abuelo” a los ojos, se siente incómoda y no lo puede ver. Al cabo de un momento estalla en llanto.  Se percibe, el gran dolor del abuelo,  por su búsqueda constante de amor nunca satisfecha.  Ana llora experimentando un profundo dolor.  La constelación prosigue y Ana puede ahora reconocer y respetar el destino del abuelo, mirarlo a los ojos y sentir el flujo del amor de él hacia ella y de ella hacia él.

Ahora Ana, puede ver cómo el amor ciego a su abuelo, le llevaba a vivir como él, buscando un amor nunca satisfecho y sintiendo un gran dolor.  Al hacer la Constelación, puede reconocer y respetar el duro destino de su abuelo y de este modo quedar libre del embrollo en el que estaba.  Ana ahora dice “me siento como si me quitara un peso, me siento liberada”. También se percibe el sustento que viene del abuelo.  Al terminar la Constelación, Ana se va conciente del gran amor por su abuelo y con una energía de libertad, de niña libre, espontánea y juguetona con deseo de saltar, jugar y disfrutar. Y con deseos de ir a visitar a su abuelo.

De manera que los miembros de la pareja pueden amarse uno al otro y sin embargo no lograr una relación pues, están embrollados, halados hacia atrás y atados a un destino que no les pertenece.

Otro aspecto fundamental en una relación es el dar y el recibir. Una relación se mantiene cuando se da una continua compensación entre el dar y el recibir.  Ella le regala un sonrisa, él, como se siente atraído hacia ella, le da un poco más,  la halaga y la invita a salir, ahora  él se encuentra en una posición superior, pues ha dado más que ella.  Entonces ella ahora siente el deseo de darle algo, y como siente afecto por él, le prepara la rica comida que a él le gusta y así sucesivamente.  El amor hace que se sienta el deseo de dar más de lo que se ha recibido, de modo que se establece un intercambio creciente y positivo, que vincula cada vez más a la pareja y la felicidad entre ellos va aumentando.

Pero ¿qué ocurre cuando uno de los cónyuges hiere al otro? en este caso la persona tratada injustamente siente necesidad de “pasar factura”,  pero si hace un daño superior al que recibió, entonces ahora el primero se siente con derecho a devolver algo negativo, y se desarrolla una relación intensa pero en este caso dolorosa.

Cuando hay amor, la relación no cae en este intercambio negativo, pues, por amor, la persona afectada devuelve un daño menor que el recibido, de este modo el balance queda en positivo y ahora la persona que hizo daño primero, siente el deseo de dar algo bueno y se reanuda el intercambio positivo.  Si el agravio se ignora, la persona afectada se encuentra en una posición superior, y se siente con derechos.  Es por esto que en aquellos casos donde una persona le es infiel a la otra y esta se entera, es difícil mantener la relación pues quien fue infiel se encuentra en una posición inferior  y el agraviado se siente superior y con derechos.  Entonces la igualdad entre los miembros de la pareja ya no existe pues uno es superior al otro.

Cuando una pareja se ama y logra una relación los miembros de la pareja de lo “bueno” por amor  devuelve un poquito más, y de lo “malo”  devuelve un poquito menos.

Esta necesidad de compensación entre el dar y recibir implica que para que una relación se logre es necesario no dar más de lo que el otro puede recibir, ni pretender más de  lo que el otro puede dar.  Cuando uno de la pareja da más de lo que el otro puede compensar la relación se termina, pues el que no puede devolver en la misma medida, estará en una posición inferior y no se sentirá cómodo.  Una relación de pareja es una relación entre iguales, ninguno es superior al otro.  Ambos, necesitan, dan y reciben en manera proporcional.

Además, la relación de pareja se mantiene cuando se toma al otro tal como es, diferente pero válido.

Lograr una relación de pareja requiere tomar al otro tal como es, diferente pero con igual valor.

“Algunas personas piensan que ellas están bien y que el otro aún no está del todo bien. Sobre todo las mujeres, por regla general se consideran mejores que los hombres. Pero los hombres son igualmente válidos; únicamente son diferentes”[1].

Pretender cambiar al otro, educarlo y acomodarlo para satisfacer las expectativas propias, atenta contra la dignidad del otro, quien por ese mismo motivo, es decir, por conservar su dignidad y el respeto a sí mismo se negará a cambiar.

Lograr una relación de pareja requiere el respeto a la dignidad del otro, al ser único y diferente que es.

“El aprecio implica reconocer que el otro tiene el mismo valor, aunque sea diferente. Esta es la base del aprecio. El compañero es diferente, pero es válido”[2]

Por otra parte, el otro no viene sólo, él tiene su familia y ella tiene la suya, y tal como  ellos son diferentes, las familias de las que provienen también lo son.  Para que la relación funcione es necesario que el hombre renuncie a la idea de que su familia es mejor y ella haga lo mismo.  Cada uno respeta y ve como igualmente válida la familia del otro. Cuando una parejea rechaza a la madre o el padre del otro, rechaza en ellos a su pareja, pues los hijos son los padres.  Y como vimos antes el alma de la familia no tolera la exclusión de nadie.

Otro aspecto que puede impedir que un hombre o una mujer logren una relación pareja es que las hijas de papá y los hijos de mamá no poseen la “energía” necesaria para atraer y consolidar una pareja.  Las hijas de papá no han tomado lo que les viene de la madre y los hijos de papá no han tomado lo que les viene del padre.

Ambos carecen de una energía fundamental para resultar atractivos al otro para consolidar una pareja.  Las mujeres que están en concordancia con su madre, resultan más atractivas para los hombres, las hijas de papá suelen  despertar deseo,  ser la amante, la otra, pero carecen de la energía proveniente de la madre indispensable para ser pareja. De igual modo, una mujer es más atraída e impulsada a ser la pareja de un hombre que está en concordancia con su padre.

Es importante destacar que las Constelaciones Familiares son un método fenomenológico de manera que no existen verdades absolutas y que cada Constelación sacará a la luz los embrollos y dinámicas asociadas a cada caso. Al realizarla sólo se muestra lo que surge.  Es por este motivo, que si bien existen observaciones que han permitido establecer lo que Hellinger ha llamado los Ordenes del Amor, hay que tener presente que las afirmaciones hechas por él son  siempre realizadas dentro de un contexto por lo que no se realizan generalizaciones.  Cada Constelación saca a la luz las dinámicas o embrollos  que están por debajo de los hechos observables.

Este artículo tiene la intención de mostrar las fuerzas que pueden impedir una relación e invitar a observar y entender las relaciones de pareja bajo otra mirada, observando lo que está en el fondo, por debajo, lo que no es obvio para aquellos que están involucrados.  Y mostrar por qué a veces el amor no es suficiente para lograr una relación.

Una Constelación Familiar saca a la luz estos embrollos y permite ver lo inútil del “amor ciego”, y de este modo,  liberarnos, soltar las cargas y destinos que no nos pertenecen.

Si deseas profundizar en este tema puedes ver la charla en youtube:   Charla: Relación de pareja y las constelaciones familiares

También puedes realizar un trabajo más profundo utilizando la Guía práctica de la Charla Relación de pareja y las constelaciones familiares

Bibliografía Consultada

Bert Hellinger  2001.  Lograr el amor en  pareja. El trabajo terapéutico de Bert Hellinger con parejas.  Neuhauser J (ed) . Editorial Herder. Barcelona.

Bert Hellinger  2001.  Lograr el amor en  pareja. El trabajo terapéutico de Bert Hellinger con parejas.  Neuhauser J (ed) . Editorial Herder. Barcelona, pág. 31.

[2] Bert Hellinger  2001.  Lograr el amor en  pareja. El trabajo terapéutico de Bert Hellinger con parejas.  Neuhauser J (ed) . Editorial Herder. Barcelona, pág. 31.

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